Biografía
Gabriel Baggio nació en Buenos Aires, en 1974, donde vive y trabaja.
Estudió en la Escuela Nacional de Bellas Artes P. Pueyrredón (1998).
Su trabajo fue exhibido, entre otros, en el Centro Simón I. Patiño (Santa Cruz de la Sierra. 2008), en el Museo del Chopo (U.N.A.M, México D.F. 2007), en el Museo de Arte Contemporáneo de Río de Janeiro (2007) y de Rosario (2007), en el Centro de Exposiciones de Saint-Hyacinthe (Montreal. 2006), en el Museo de Arte Moderno de Dublín (2004) y en el de Buenos Aires (2003).
Algunas de sus performances son: serie Procesos de aprendizaje (Majadito de carne, Mole verde, Fideos de espinaca con estofado, Tejido de agarradera al crochet, Realización de olla con chapa de cobre batida, entre otras, desde el año 2006), Lo Dado (Bs. As. y Montreal. 2005/6), Sopa (Bs. As. 2002), Conversación (Bs. As., Dublín, México D.F. y Caracas. Desde el año 2000).
En 2002 instaló la muestra individual Nieto en la casa de sus abuelos y en 2007 realizó, junto a otros tres artistas, Desde el Alma, una muestra en un departamento recién deshabitado de Buenos Aires.
Visión del arte
1. Elija una obra que lo/la represente, descríbala haciendo referencia a su formato y materialidad, su relación con el tiempo y el espacio, su estilo y su temática; detalle su proceso de producción
Sopa. Performance. Buenos Aires, 2002.
Invité a mi mamá y a mi abuela materna a cocinar una sopa en vivo. La receta fue transmitida vía línea oral femenina por la abuela de mi abuela y la sopa es cocinada semanalmente por todas las generaciones. Cada uno llevó a escena los utensillos y los ingredientes que usamos habitualmente: ollas, cuchillos, tablas de madera y condimentos. Después de dos horas, tiempo que llevó la cocción, el público pudo degustar las tres sopas y sentir las particularidades de cada una.
Al mismo tiempo, dos degustadoras profesionales hicieron el análisis técnico de las sopas, entregándome un informe sobre los resultados obtenidos.
Durante el proceso de producción de esta obra fue que decidí hacer una performance. Cuando surgió la idea de poner en evidencia cuán distintos eran los sabores de la sopa de mi madre, de mi abuela y mía (a pesar de ser hechas con la misma receta) lo primero que quise hacer fue un análisis químico de las diferencias. Quería hacer examinar cada plato y pegar los informes técnicos en la pared. Esta resolución formal, me resultaba demasiado fría y limpia, respondiendo a convenciones con las que no me sentía a gusto. La sopa se cocinaba ruidosamente en cocinas complejamente decoradas, y ensuciando el piso y la ropa de los que la hacían. Esta necesidad de sumar información hizo que empezara a pensar en la posibilidad de cocinar en vivo. La necesidad de catalogar científicamente las diferencias, se me presentó como un reírme de la intención de catalogar la cantidad de amor que uno u otro le ponía al plato (imposibilidad de medir cuanto amor uno entrega al otro a través de las cosas que hace). Los resultados fueron más que elocuentes. Ésta fue una de las cosas que más me sorprendió de la obra... jamás había pensado que el chiste de intentar medir las sopas iba a dar como resultado aspectos de las personalidades de quienes hicieron cada plato que considero más que representativos:
Sopa I (abuela) fue LA MÁS DULCE, debido a la mayor presencia de choclo y batata.
Sopa II (madre) fue LA MÁS CONTUNDENTE Y COMPLETA, CON MÁS CUERPO, debido a la mayor presencia de carbohidratos como papa, zapallo, batata y legumbres.
Sopa III (hijo) fue LA MÁS ÁCIDA Y MENOS DENSA, debido a la menor cantidad de ingredientes y a la mayor presencia de tomate y hojas verdes.
Otro aspecto importante de esta obra era: ser el primer hombre que cruzaba el legado de la tradición femenina de la familia (cocinar la sopa). Fue una de mis primeras obras con más visibilidad en el sistema del arte y, ese ritual íntimo de cocinar en familia, se hacía una especie de ritual público de iniciación.
A partir de esta obra se abrió un terreno de trabajo claramente más delimitado, que, por el momento, gira en torno a la construcción de las tradiciones, los roles, las reglas, los rituales e incluso la memoria a partir de las acciones cotidianas.
2. En líneas generales, ¿cuál sería la forma en que sugeriría leer su obra?
Ante todo, me interesan las lecturas de totalidad de obras, tanto para mi trabajo como para el de los demás. Mi trabajo está lleno de claves y conexiones entre las diferentes obras (en cada muestra aparecen referencias a trabajos anteriores, o un mismo elemento se vuelve a mostrar en otro contexto generando otro sentido). Cada obra tiene en cuenta a la anterior y la resignifica. Mi trabajo parte de un lugar altamente autorreferencial, y la primera demanda que supongo le exige al espectador sería la capacidad de trasponer lo que pareciera mío pero termina haciendo eco en miles de historias parecidas. Trabajar sobre la construccion de la memoria, puede leerse tanto dentro de un núcleo familiar como de un todo social. Me interesa cuando mi abuela pasa a ser la abuela de todos, y a la vez es específicamente mi abuela. Me interesa cuando hacer la performance Sopa es romper con la tradición familiar de que la sopa la cocinan solamente las mujeres, pero es también un símbolo de qué cosas o no puede hacer un hombre con su historia. Yo no puedo tener acceso a todas las abuelas y, sin embargo, los espectadores pueden reconocer a su abuela en la mía. La cuestión está en trascender la identificación y empatía para ver si la obra está hablando de algo, y en el caso específico de Sopa se ponen en juego nociones de construcción de identidad.
3. En relación a su obra y su posición en el campo artístico nacional e internacional, ¿en qué tradición se reconoce? ¿Cuáles serían sus referentes contemporáneos? ¿Qué artistas le interesan de las generaciones anteriores y posteriores?
Supongo que podría reconocerme en la línea neo-conceptual. Decir neoconceptualismo, creo, lo ampara a uno en reconocerse en diálogo con el conceptualismo pero permitiendo tomarse licencias que al ver una obra conceptual del '70 no reconocería. También siento un diálogo directo con el arte de género de las décadas del '70 y '80, aunque sin el espíritu de lucha directa que una obra como la de Marta Rosler mostraría. Desde lo sucedido en Argentina, me costaría delimitar una línea, pero sí sé que me interesan muchísimo las experiencias del '60 (no sólo lo sucedido en el Di Tella) y todo el trabajo que devino después en función de pensar la producción local sin el intento de alinearse a tendencias internacionales.
Los artistas que encuentro como referentes son Victor Grippo, Janine Antoni, Félix González-Torres, Leonilson, Ana Mendieta, Rirkrit Tiravanija...
Entre los artistas que me interesan de generaciones anteriores podría nombrar a Cildo Meireles, Jorge Macchi, Antony Gormley, Mónica Girón, Gabriel Orozco, Oscar Bony, Liliana Porter, Nicolas Guagnini, Pablo Suárez, Liliana Maresca, León Ferrari, Rivane Neuenschwander, Alberto Heredia...
Artistas de mi generacion con quienes siento que comparto una mirada sobre el arte son Patricio Larrambebere, Ignacio Amespil, Cynthia Kampelmacher, Magdalena Jitrik, Karina Granieri, Carolina Katz, Julián D’angioligio, Paula Senderowicz, Agustín Blanco, Esteban Álvarez, Tamara Stuby, Eduardo Molinari...
4. Pensando en los últimos diez o quince años elija obras o muestras a su criterio fuertemente significativas de otros artistas de Argentina y explique por qué.
Hay dos muestras que me gustan muchísimo: la de Patricio Larrambebere Ferro, Carriles Argentinos, en el Museo Nacional Ferroviario, (1998) y la de Magdalena Jitrik ,Ensayo de museo Libertario, en la Federación Libertaria Argentina, (2000-2001). Supongo que las alineo con mi muestra Nieto en la casa de mi abuela (2002).
La principal característica de estas muestras fue que mostraban trabajos de los artistas mezclados con objetos del lugar. De esta manera, se lograba una especificidad contextual y un refuerzo de significado asombroso. Poner los objetos de arte producidos al mismo nivel que otros que son los que le dieron al artista el punto de partida para trabajar, me parece sumamente potente. Evidenciar el delgado límite entre el objeto denominado arte por un artista y los demás objetos del mundo me resulta muy atractivo (siempre y cuando no sea ésta la única razón de ser de los objetos... en estas muestras hay una intención clara de trabajar sobre la relación entre ciertos objetos, sus historias y las historias particulares de estos artistas vinculando estas ideas con la construcción de la identidad, personalidad y manera de transitar el mundo).
Las obras que considero significativas del panorama de estos últimos 15 años podrían ser:
Ajuar para un conquistador, de Mónica Girón: tejidos a dos agujas en lana Merino, de abrigos para fauna de la patagonia.
Anónimos de Victor Grippo: esculturas en yeso bajo vitrinas de vidrio.
Infiernos e idolatrías, de León Ferrari: muestra compuesta por infinidad de imágenes religiosas mezcladas con variedad de objetos domésticos.
El triunfo de la muerte, de Oscar Bony: muestra compuesta por autorretratos enmarcados bajo vidrio baleado por él mismo.
Maresca se entrega a todo destino, de Liliana Maresca: fotos de ella publicadas en El Libertino, entregando su cuerpo semidesnudo con un oso de peluche.
Solo de Tambor, de Liliana Porter: video donde seres de plástico rígido narran historias mínimas.
NãG, de Nicolás Guagnini: una mesa de billar que responde a la planta de una obra de Lozza y que el artista jugaba en ella apostando dibujos a quien le ganará.
Documento, de Karina Granieri: una planta viva en un estante y su foto (con el tiempo la planta crece y se va distanciando de lo que fue su estado en el momento de sacar la foto).
Pop Latino, de Marcos López: fotos pintadas y exacerbadas de escenas “criollas”.
Invasión del Grupo de arte callejero: una tirada de soldaditos de plástico en paracaídas hechos de bolsas de basura desde la torre de los ingleses.
Materiales para artistas, de Ignacio Amespil: estantes blancos y limpios llenos de variedad de juguetes, elementos de uso científico, artístico, souvenires, pedazos de obras de arte, animales secos, etc., que generan infinidad de asociaciones e intercambios entre ellos.
5. ¿Cuáles son los agrupamientos o tendencias que percibe en el arte argentino de los últimos diez o quince años a partir de elementos comunes?
Supongo que si se trata de encontrar ejes comunes de intencionalidad, temática de trabajo, manera de entender el arte o las aspiraciones que se tienen con la práctica artística, podría enumerar:
a. Lo sucedido en el Rojas y todos sus despliegues y desplazamientos. Entiendo por ésto un arte de fuerte carácter formal, autorreferencial, y con alta importancia en la sensorialidad como punto de partida.
b. Un arte que podría llamar militante, o de fuerte tendencia a integrarse con los medios de militancia política. No me refiero con ésto solamente al fenómeno sucedido después del 19 y 20 de diciembre sino a los grupos y artistas que hace más tiempo trabajan con las mismas intenciones.
c. El arte que trabaja en la mediación entre esos polos. Entendería por ésto la producción de objetos que tienen forma y contenido específico en el mismo plano. Es decir, que el contenido de cada trabajo es específico de cada trabajo y no responde a una idea más amplia de manera de entender el arte que se adecua a toda la producción de un artista.
También diferenciaría artistas que trabajan con un solo medio y a lo largo de sus vidas van desplegando sus ideas siempre con la misma técnica –fotógrafos, pintores, etc.– y artistas que van eligiendo soportes para cada obra en especial y se valen de otros artistas o especialistas, o bien, de aprender nuevas técnicas para ir desarrollando cada trabajo.